SpaceX está negociando un paquete de US$40.000 millones en deuda, liderado por Apollo, con un único destino: comprar chips de Nvidia para sus centros de datos de IA. No es una compra más: es una radiografía de cómo se está financiando la infraestructura de IA.
Según el Financial Times y Bloomberg, SpaceX está en conversaciones para endeudarse en US$40.000 millones. El paquete combinaría cerca de US$10.000 millones en préstamos bancarios con US$30.000 millones en deuda con grado de inversión. Apollo Global Management lidera la operación y revendería la deuda a una amplia base de inversionistas; el fondo de bonos Pimco figura entre los prestamistas en conversaciones.
Hay matices importantes. Bloomberg describe las conversaciones como "en etapa temprana" y advierte que podrían terminar sin acuerdo; el FT indica que el cierre se esperaría en 2027. Ninguna de las empresas involucradas ha confirmado el plan públicamente: todo proviene de fuentes anónimas.
El análisis de TIKR destaca que Nvidia aparece en tres lados del trato a la vez. Es el proveedor de los chips; según esa fuente, es también accionista de SpaceX (unas 122,8 millones de acciones, alrededor de US$21.000 millones a agosto de 2026); y Apollo firmó en agosto acuerdos preliminares para crear plataformas de financiamiento de cómputo de Nvidia con más de US$500.000 millones en capital de terceros. En agosto, Elon Musk dijo que SpaceX construiría sus centros de datos usando solo hardware de Nvidia.
La paradoja que señala la misma fuente: SpaceX tendría US$93.500 millones en caja y US$6.500 millones en inversiones de corto plazo, y aun así busca deuda externa, preservando liquidez mientras su gasto de capital ronda los US$74.000 millones anuales. Para Nvidia, los US$40.000 millones equivaldrían a aproximadamente una quinta parte de sus ingresos anuales de centros de datos (US$193.700 millones en el año fiscal 2026, según TIKR). Esas cifras provienen de un solo análisis, así que tómalas como orden de magnitud, no como dato auditado.
Hay tres modelos que conviven hoy: (1) caja propia, como hacen los grandes hiperescaladores; (2) deuda respaldada por el hardware o por contratos de arrendamiento de cómputo, que es lo que parece este caso; y (3) garantías cruzadas entre proveedores y clientes, como el respaldo de Broadcom al financiamiento de Anthropic que ya cubrimos en el blog. La diferencia clave es dónde cae el riesgo: en el modelo de deuda, si la demanda de cómputo se frena, quien pierde es el prestamista y el comprador queda con chips depreciándose.
TIKR cita una estimación de Morgan Stanley según la cual la infraestructura de IA necesitará US$1,5 billones en financiamiento externo hacia 2028. Es una proyección de un banco, no un hecho, pero explica por qué estos paquetes se están volviendo comunes.
Fuentes: Financial Times y Bloomberg (vía The Next Web e InvestingLive), TIKR, Forbes Italia y HotHardware. Las cifras son reportes de fuentes anónimas y no han sido confirmadas por las empresas.
Carlos Montiel es arquitecto de soluciones IA empresarial. Implementa LLMs, Agentes, RAG y orquestadores en empresas de Guatemala y Latinoamérica. Contáctalo para una consultoría.
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