Cincuenta y tantas iniciativas de ley de IA circulando en el Congreso mexicano al mismo tiempo no es señal de consenso — es señal de que todavía nadie se pone de acuerdo en cuál es la que debería avanzar.
En febrero de 2026, la senadora Karina Isabel Ruíz Ruíz (Morena) presentó una Ley Nacional para Regular el Uso de la Inteligencia Artificial — la propuesta más comprehensiva hasta ahora, que crearía el primer marco legal nacional de México para el desarrollo, implementación y uso de IA tanto en el sector público como privado. Para abril de 2026, la comisión encargada de darle seguimiento reconocía más de 50 iniciativas relacionadas con IA repartidas entre ambas cámaras del Congreso.
Mientras la ley integral sigue en discusión, la Cámara de Diputados sí aprobó una reforma concreta el 7 de abril de 2026 (335 votos a favor, 129 abstenciones) que modifica la Ley Federal del Trabajo y la Ley Federal de Derechos de Autor para regular el uso de IA en la explotación de la imagen y voz de artistas e intérpretes — un avance puntual y sectorial, no la ley general que todavía se debate.
Las propuestas en circulación cubren terreno amplio: regulación del uso de IA y prohibición de bots en redes sociales durante períodos electorales, prohibición de deepfakes sexuales sin consentimiento (con foco particular en menores), y medidas contra manipulación electoral y sistemas letales basados en IA que operen sin intervención humana. Un documento de consenso técnico estaba programado para presentarse el 22 de abril de 2026, pero circuló antes de tiempo, generó críticas en redes, y la presentación se pospuso.
Un ángulo específico de México: la asociación de la industria tecnológica (AMITI) advirtió que una nueva ley de IA mal diseñada podría complicar la revisión del T-MEC — un recordatorio de que, a diferencia de la UE o China, cualquier ley mexicana de IA se escribe bajo la sombra de un tratado comercial trilateral con obligaciones de armonización regulatoria frente a EE.UU. y Canadá.
Con más de 50 iniciativas compitiendo y ninguna con fecha clara de aprobación, la estrategia más razonable para una empresa que opera en México es tratar el estado actual como definitivamente transitorio — vale la pena monitorear activamente cuál de las propuestas gana tracción (particularmente la de la senadora Ruíz, por ser la más comprehensiva) en vez de comprometer recursos de compliance a un texto específico que todavía puede cambiar por completo antes de convertirse en ley.
Carlos Montiel es arquitecto de soluciones IA empresarial. Implementa LLMs, Agentes, RAG y orquestadores en empresas de Guatemala y Latinoamérica. Contáctalo para una consultoría.
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