Anthropic dijo el 23 de septiembre que unos 950 agentes basados en Claude identificaron un sistema enzimático parecido a CRISPR. Días después, un biólogo de la Universidad de Copenhague afirmó que su equipo llevaba cerca de cuatro años trabajando en lo mismo y que usaba Claude en su investigación. La disputa sigue abierta.
Según la cobertura de Smithsonian Magazine, Tribune y The Print, el sistema se llama ART (array-associated reverse transcriptases): una transcriptasa inversa, un gen vecino y una larga matriz de repeticiones de ADN espaciadas de forma regular, una arquitectura que recuerda a las matrices CRISPR de la defensa bacteriana, y se encontró sobre todo en bacteriófagos. Anthropic informó que aproximadamente 950 agentes con Claude buscaron en bases de datos de secuencias durante unas 21 horas, con unos 210 millones de tokens. Si quiere el detalle técnico, lo cubrimos en nuestro artículo anterior sobre el hallazgo.
Mario Rodríguez Mestre, biólogo de la Universidad de Copenhague, sostiene que su equipo descubrió el sistema un año antes del anuncio, tras cerca de cuatro años de trabajo sin publicar. Según los reportes, el equipo usaba Claude con regularidad para escribir código y redactar manuscritos, y por tanto compartió información de su investigación en esas conversaciones. Su preocupación es que esos datos hayan influido en las conclusiones de Claude.
Anthropic, según The Print, niega entrenar con transcripciones de usuarios y dice no tener conocimiento de datos publicados sobre ART. Nada de lo reportado demuestra que los datos del equipo de Copenhague llegaran al sistema, y tampoco lo descarta: es una afirmación de una de las partes, no un hallazgo verificado.
Que un análisis de este tamaño tarde 21 horas muestra la escala que ofrecen los agentes en búsqueda de patrones. Pero la atribución se complica: cuando un resultado es "descubierto por IA", la pregunta de quién aportó qué y con qué datos deja de ser trivial. La disputa mezcla dos temas distintos, la prioridad científica y la confidencialidad de lo que se escribe en un asistente.
Para empresas: (1) revise los términos de uso y de retención de datos de cada proveedor de IA antes de volcar investigación, código o diseños inéditos; (2) use planes empresariales con garantías contractuales de no entrenamiento si trabaja con propiedad intelectual; (3) documente con fecha qué descubrimientos o desarrollos son propios, de modo que pueda demostrar prioridad ante una disputa; (4) defina una política interna sobre qué información no se comparte con asistentes externos. La lección práctica no depende de quién tenga razón en este caso.
Carlos Montiel es arquitecto de soluciones IA empresarial. Implementa LLMs, Agentes, RAG y orquestadores en empresas de Guatemala y Latinoamérica. Contáctalo para una consultoría.
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